SILENT HILL

 

Silent Hill

Director: Christophe Gans.

Guión: Roger Avary, basado en el videojuego homónimo.

Intérpretes: Radha Mitchell, Deborah Kara Unger, Kim Coates, Tanya Allen, Alice Krige, Sean Bean, Laurie Holden.

Música: Jeff Danna, Akira Yamaoka.

Fotografía: Dan Laustsen.

EEUU-Canadá-Francia. 2006. 124 minutos.

 

Videojuegos

 

La verdad es que no soy gran aficionado a los videojuegos, y menos aún a las aventuras gráficas. No tengo tiempo para aplicarme en ellos, ni la paciencia que requieren sus elaboradas tramas (podría de paso empezar a hablar aquí de los tan traídos y llevados peligros de las consolas, pero eso está, además de fuera de lugar, fuera de mi alcance analítico). Así que sólo tengo el gusto de conocer el célebre videojuego de Konami que este filme adapta por referencias escuchadas y leídas, algunas fiables y otras menos. Pero creo que no hace falta conocer a fondo el juego Silent Hill para acercarse a esta película y sacar una serie de conclusiones referidas a lo que de adaptación o traspolación a otro medio tiene. Tampoco conozco lo suficiente otras adaptaciones más o menos equiparables –se me ocurre Resident Evil-, con lo cual podremos obviar términos comparativos.

 

  

Relectura

 

Decir sin más preámbulos que los puntos más fuertes de Silent Hill película encuentran su fundamento en el videojuego: por un lado, una historia y un concepto de narración fantástica que efectúa una inteligente relectura de las temáticas canónicas para subvertirlas en una maniobra tan artificiosa como habilidosa, y para nada carente de originalidad: una relectura moderna en la que la sempiterna dicotomía entre el bien y el mal queda confundida, en la que una especie de ángel vengador toma las riendas de un hado indeseado y se vuelve contra la injusticia que emana de una fe mal entendida, y en la que conceptos como purgatorio o infierno se redistribuyen convenientemente a una nueva dimensión alucinatoria. Aunque de forma un tanto irregular, el argumento de Roger Avary (qué curioso resulta encontrarle aquí) recoge las instrucciones representativas del universo propuesto por Silent Hill (videojuego), dejando al espectador la posibilidad de vislumbrar lo que puede hallarse en ese universo temático.

 

 

Cine

 

  La textura que Christophe Gans imprime a las imágenes del filme también tiene su interés: Gans entiende que el videojuego no tiene por qué ser sinónimo del videoclip, sabe que transita por un terreno equidistante entre lo fantástico y lo terrorífico, y dedica muchos esfuerzos en dotar de carácter a la ambientación: el constante juego de luces y fundidos contrastados, el paramento neblinoso, la descripción visual de los diversos edificios del pueblo abandonado (a lo que se une un esmerado diseño de producción)… Asimismo, juega con pericia la baza escenográfica logrando extraer lo que de sugestivo, atractivo o espeluznante contiene la narración. Rinde pleitesía a la propuesta original del videojuego (un buen amigo me ha comentado que se utiliza el leit-motiv musical, y que hay encuadres calcados a los que pueden verse en la consola), pero se mueve con suficiente imaginación y habilidad por los intrincados caminos por los que la narración avanza.

 

 

Subtramas y subterfugios

 

Porque ahí alcanzamos los puntos débiles del filme: el guión no está a la altura de su plasmación en imágenes, su desarrollo es irregular y en ocasiones carece de la suficiente congruencia. Ante la dificultad de articular lo que de complejo tiene la trama, se recurre a una subtrama –la que protagoniza Sean Bean- que acaba resultando superflua y cansina (y parece que Gans sea consciente de ello, porque sus esfuerzos visuales en esos segmentos de la historia son nulos). El casting de la película –y la falta de empaque de algunas interpretaciones- resta peso a lo que de sugerente contiene la historia, y los diálogos son tan paupérrimos como suelen serlo en cualquier film de terror made in Hollywood destinado a un público eminentemente joven (ya se sabe que en Hollywood están plenamente convencidos de que los jóvenes son idiotas perdidos -¿o quizá pretenden volverles idiotas?-). Así que en definitiva calibramos un bagaje irregular, en el que parece que se logró lo más complicado y en cambio, por culpa de lo que pudiera ser anecdótico, se perdió la posibilidad de hacer lo que con este material a mi juicio podría haber sido una gran película. Gans, por lo menos, tiene bien merecido que en el futuro le sigamos la pista.

http://www.imdb.com/title/tt0384537/

http://www.sonypictures.com/homevideo/silenthill/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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