SOLDADOS DE SALAMINA

Soldados de Salamina

Director: David Trueba

Guión: David Trueba, basado en la novela de Javier Cercas.

Intérpretes: Ariadna Gil, Ramón Fontserè, Joan Dalmau, María Botto, Diego Luna, Alberto Ferreiro, Luis Cuenca, Vahina Giocante

Fotografía: Javier Aguirresarrobe

España. 2003. 110 minutos.

 

Guionista

        Es una grata sorpresa que el realizador de aquella nauseabunda opera prima erigida en comedia sin gracia –Obra maestra, 2000-, rubrique en su segunda incursión tras las cámaras una película muy estimable. Es curioso comprobar que el Trueba escritor dominaba mucho mejor los resortes de la comedia que del drama, y que con el Trueba guionista sucede exactamente lo contrario (y digo guionista porque entiendo que en ese plano se sitúan los mayores méritos del filme, y por razones que expondré en lo sucesivo; la dirección del hermano de Fernando no deja de ser en definitiva funcional, y encuentra sus debilidades en el empeño que a veces deja patente el director en dejar una impronta visual –los tonos pálidos, el tempo marcado por actos insignificantes de la protagonista, buscando una especie de trascendencia de la cotidianidad- de la que la obra en definitiva carece, o al menos no parece digno de mayores análisis).

 

Pertenencia

        Soldados de Salamina, adaptación de una novela homónima de Javier Cercas, se desarrolla en diversos niveles. En un plano epidérmico, seguimos el rastreo por parte de Lola Cercas –espléndida Ariadna Gil- de uno de tantos capítulos perdidos de la memoria de la Guerra Civil, a saber, las circunstancias de la huida de un soldado del bando franquista, Javier Sánchez Mazas, que uno de los últimos reductos de la resistencia republicana tenía cautivo en una localidad gerundense. Interacciona con otro nivel de narración de orden dramático, que nos cuenta la progresiva superación por parte de la escritora de la crisis creativa que la viene lastrando de un tiempo a esta parte, y merced de la tarea de investigación que desarrolla para la preparación de su libro sobre Sánchez Mazas, pero sobretodo a partir del continuo apoyo de personajes de diverso pelaje que de un modo u otro sobrevienen en su vida y cambian el signo de su propio ser. El tercer plano, de índole puramente discursiva, solapa las razones subyacentes en la historia de ficción –la del falangista que se salvó del fusilamiento- a los sentimientos íntimos en presente de Lola, quien descubre en compañía (apuntillada en la visita al tal Miralles –Joan Dalmau-, en Francia) los perniciosos círculos de soledad y ostracismo a los que ella sola, tan sutilmente, se había condenado, y de la que, entre unos y otros, peones vivos, muertos o eventuales de su proyecto de historia o su realidad, logran rescatarla. Así, la trama sobre la Guerra Civil acaba convirtiéndose en cierto modo en un McGuffin, toda vez que al aparecer los créditos finales de la película ya hemos podido identificar que nos hallábamos ante una historia sobre la humana necesidad de pertenencia, un metafórico canto a la concordia y a la empatía por el compañero, sea cual fuere su identidad.

http://www.imdb.com/title/tt0314693/

 http://www.soldadosdesalamina.com/menu.htm

http://www.clubcultura.com/clubliteratura/cercas/cercas01.htm

http://www.filmaffinity.com/es/film157360.html

http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=135&id_cat=3

Todas las imágenes pertenecen a sus autores 

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