EL ENIGMA DEL CUERVO

 

The Raven

Director: James McTeigue

Guión: Ben Livingstone y Hannah Shakespeare

Intérpretes: John Cusack, Brendan Gleeson, Alice Eve, Luke Evans, Kevin McNally, Oliver Jackson-Cohen

Música: Lucas Vidal

Fotografía: Daniel Ruhlmann

Montaje: Niven Owie

EEUU. 2012. 109 minutos

DELITOS DE/CONTRA LA IMAGINACIÓN

Aunque El enigma del cuervo no supone la primera, segunda o tercera, sino la enésima vez que Edgar Allan Poe comparece, en persona, en un relato fílmico afincado a las señas de los géneros por los que recordamos su aportación literaria, sea terror, suspense, thriller en general o policiaco en particular  (sin ir más lejos, en octubre del año pasado pudo verse en Sitges una película de Francis Coppola, Twixt (2011), donde el personaje se le aparecía al protagonista con la apariencia de Ben Chaplin), la película que nos ocupa sí supone uno de esos casos que casi constituyen un sub o microgénero del cine contemporáneo, donde, tomando como punto de partida un personaje célebre, se rubrica una aproximación donde algunos, normalmente pocos, aspectos del biopic se agitan y condensan con elementos extraídos del bagaje profesional del personaje en cuestión, buscando un jugo –a menudo superficial- a las señas de trascendencia cultural o artística más reconocibles del personaje. Filmes donde a menudo se proponen especulaciones metanarrativas a través del careo entre realidad y ficción como binomio asimilable al de vida y obra, muy a menudo focalizado en escritores, como el muy celebrado Shakespeare in love (Id, John Madden, 1998), Last Call: the Final Chapter of Scott Fitzgerald, Henry Bromell, 2002), Truman Capote (Capote, Bennett Miller, 2005)/La historia de un crimen (Infamous, Douglas McGrath, 2006) o La última estación (The Last Station, Michael Hoffman, 2009), por citar unos pocos, aunque también hay espacio para otros ámbitos, como el psicoanálisis, Freud y Jung en la reciente Un método peligroso (A Dangerous Method, David Cronenberg, 2011) o incluso la propia Historia del Cine en La invención de Hugo (Hugo, Martin Scorsese, 2011).

En esos reflejos especulares entre la ficción reconocible y una realidad aparente caben todo tipo de intenciones, sentidos y apetencias de estilo: desde el drama introspectivo sin más coartadas a la lectura irónica o alegórica, a veces posmoderna, desde el omaggio al comentario histórico/sociológico/ideologico… Lamentablemente, en ocasiones la cosa queda poco más allá del territorio del artificio más campante, que es, ay, el caso de la película que nos ocupa, donde bajo tanta cita al transitado y tan genuino imaginario del escritor de Baltimore se esconde poco más que la sofisticación como máscara para un ejercicio de cine de suspense convencional y más bien abúlico. Los guionistas de The Raven, Ben Livingstone y Hannah Shakespeare, nos ubican en los últimos días de vida de Poe (John Cusack) y le convierten en improvisado e involuntario pero concienzudo investigador criminal, que, como ayudante del jefe de policía Fields (Luke Evans), sigue la pista de un asesino que está llevando a cabo una serie de crímenes que guardan inequívoca concomitancia con los concebidos por la pluma del escritor (del arranque extraído de Los asesinatos de la calle Morgue al pavoroso método de tortura y asesinato de El pozo y el péndulo, pasando por toda suerte de citas situacionales, dialogadas o visuales a elementos de El misterio de Marie Rogêt, La carta robada, Berenice, El entierro prematuro o La máscara de la muerte roja que van jalonando la –tirando a desopilante- trama). Sobre el papel había interesantes perspectivas que cabía esperar del alumbrado de semejantes premisas argumentales, tales como la relación entre el asesino y el escritor, los términos de lo obsesivo, digresiones sobre los delitos de la imaginación, comentarios sobre la naturaleza de esta narrativa focalizada en los territorios oscuros de la psique… Siendo este un producto de naturaleza industrial, y pensado para el gran público, uno no esperaba que esos temas y profundidades narrativas ocuparan un primer término, pero sí que, por propia inercia de un relato de género competente, pudieran filtrarse aquí o allí de forma más o menos sugestiva. Por desgracia, no es así, y el filme termina jugando la baza de mixturar el whodunit de toda la vida con la más que manida cartografía y arquetipos narrativos de las películas y sobre todo seri(al)es televisivas sobre investigaciones criminales, que ni los guionistas pretenden reformular o apenas disfrazar con otra retórica acorde con el personaje que les sirve de excusa, ni James McTeigue, el director del filme, sabe dotar de más vida que la estampa más formularia del cine mainstream.

Porque si en la superficie la caligrafía de McTeigue es impoluta, bajo aquella superficie más bien se revela inane. En esta su primera película sin el cobijo de los hermanos Andy y Larry (o Lana) Wachowsky (productores de sus dos películas anteriores, V de Vendetta (V for Vendetta, 2005) y Ninja Assassin (Id, 2009), y para quienes asumió la dirección de la Segunda Unidad en la trilogía de Matrix (1999, 2003, 2003) y en Speed Racer (2008)), el cineasta se revela como un artesano más bien fláccido; cierto es que el material que ilustra dista mucho de ser brillante, pero sus soluciones escénicas (a menudo efectistas, excepto en las secuencias más violentas, donde los efectos digitales parecen actuar como contrapeso de lo visceral, como atesora la citada secuencia-guiño a El pozo y el péndulo) y su uso del montaje no hacen otra cosa que anquilosarse en la vis más grisácea de esos recovecos del libreto. No recomiendo esta película a nadie, aunque es inofensiva y aguante cierto sentido del ritmo durante más de la mitad del metraje. En cambio, sí hago lo contrario, advertir contra su visionado, a aquéllos que admiran la obra de Poe, a no ser que sean capaces de predisponer las expectativas al mínimo.

http://www.imdb.com/title/tt1486192/

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20120425/REVIEWS/120429996

http://www.sfexaminer.com/entertainment/movies/2012/04/raven-part-poe-part-hollywood

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