SEMILLAS DE RENCOR

 

Higher Learning

Director: John Singleton.

Guión: John Singleton

Intérpretes: Omar Epps, Kristy Swanson, Tyra Banks, Lawrence Fishburne, Ice- T, Michael Rapaport, Jennifer Connelly.

Música: Stanley Clarke.

Fotografía: Peter Lyons Collister

EEUU. 1995. 126 minutos.

 

A la sombra de Spike Lee

 

Aunque con el paso del tiempo John Singleton pasó a ser más conocido por su faceta de productor (de las películas de tipos como Craig Brewer) y como realizador de filmes de marchamo eminentemente comercial como la secuela de The fast & the furious (2 fast 2 furious) o Four brothers, suerte de remake urbano del western de Hanry Hathaway The sons of Katie Elder, en sus primeras obras (desde la muy sobrevalorada Boyz’n the hood, opera prima del realizador rubricada cuando sólo tenía… ¡21 años!, hasta llegar a esta Higher Learning, pasando por la previa Poetic Justice, las tres filmadas en un lapso de cuatro años) parecía recoger (o más bien compartir) el testigo del cine más combativo de Spike Lee, un cine entroncado en los parámetros de la denuncia social, centrado eminentemente en relatar los anatemas entre la raza blanca y la negra y las condiciones de segregación social que en 1990 -como en la actualidad- seguían afectando a la población afroamericana. Ya que hemos hablado de Spike Lee, para hacernos una idea de ese parangón, digamos que las obras del realizador neoyorquino coetáneas a las de Singleton fueron Jungle Fever, Malcolm X y Crooklyn; las temáticas guardan sin duda estrecha relación, en lo que unas y otras obras tienen de exploración en la estratificación social y sus estigmas, pero los abordajes son muy distintos, y aún más los resultados cinematográficos. Podría obviar decir que Spike Lee es un cineasta con mayúsculas, mientras que Singleton, con todos sus aspavientos narrativos, nunca logró rubricar una gran película; y por otro lado, Lee asumió en su día –y de hecho sigue asumiendo- riesgos y posturas radicales que daban carta de naturaleza a lo combativo, mientras que Singleton pocas veces va más allá del subrayado de lo obvio, lo que le convierte, en términos de cineasta combativo, en un autor más bien tímido (y relacionado con las dos diferencias que he apuntado, permítanme una anotación maliciosa: Spike Lee nunca ha sido nominado al mejor director por la Academia; Singleton, sí).

 

Estereotipos y violencia

 

Sin ir más lejos, fijémonos en la historia que se relata en esta Higher learning, filme que sigue a diversos estudiantes universitarios durante un semestre y que dibuja un mosaico interracial/intercultural para mostrar las diferencias insoslayables que dificultan la convivencia y estigmatizan a los representantes de las diversas comunidades, incluso siendo jóvenes y universitarios. Esta temática, e incluso el planteamiento/estructura del relato, obedece a idénticos parámetros a los de la soberbia Do the Right Thing (Spike Lee, 1989), trasladando a ese entorno universitario lo que en la película referente acaecía en un hood de Brooklyn. Ahí está el primer –y, repito epíteto: insoslayable- óbice al que se enfrenta Singleton: no resulta fácil construir una historia con una tesis condensa sobre esa temática cuando ya existe una película previa, Do the Right Thing, además muy cercana en el tiempo, que ya ha rubricado una tesis definitiva. Y evitaré concretar comparaciones para evitar mayores agravios comparativos, pero, ya centrándome en la materia específica de esta Higher learning, diré que sus deficiencias van parejas a sus ambiciones: son diversos los personajes que tienen –o debieran tener- un peso específico en la trama, y Singleton (guionista, amén de director), quizá pretendiendo abarcar demasiadas temáticas, los acaba reduciendo a estereotipos (dejando a menudo la impresión de que la intención del realizador, preeminente a la aparente, era la de dar carta de naturaleza conjunta a una generación de actores, al estilo de filmes como Outsiders, St Elmo’s fire o incluso The Big Chill); así da al traste con la fuerza dramática de la obra, que sólo se sostiene por la violencia (sea física o psicológica) que el realizador se empeña en acentuar, pero que no obedece a un desarrollo congruente, sino a la abrupta explosión; con ello también se da al traste con el discurso del filme, pues la división que finalmente domina el relato es demasiado exacerbada (queda un enfrentamiento entre skinheads de filiación nazi y negros que postulan con las ideas de los black panthers) como para que podamos otorgarle visos naturalistas ni tampoco aceptemos que funciona como parábola, precisamente porque en su planteamiento el filme obedecía a esos otros parámetros de raigambre (temática, no visual) documentalista.

 

Anecdotario

 

Además, Higher learning es una obra demasiado condicionada a nivel estético por el momento en que fue realizada, con lo que ha envejecido mal. En lo descriptivo tiene algunas virtudes escénicas, como ciertas escenas corales, o los estudiados planos panorámicos que muestran los aledaños del campus, que nos proporcionan una buena composición de lugar, una idea del microcosmos en el que al final –cuando el skin interpretado por Michael Rapaport suba a la azotea con un rifle- reinará el caos. Precisamente de esa secuencia climática también recogemos una buena secuencia, la que muestra la agonía de la chica, mostrada en toda su crudeza, sin las afectaciones dramáticas que jalonan buena parte del tono. Detalles, éstos y algunos otros, que no llegan a dar empaque cinematográfico al poso discursivo, a la postre obvio, que domina un texto que, por lo demás, se pierde con demasiada fruición en el difuso anecdotario particular (la/s subtrama/s dedicadas al personaje de Kristen, las anotaciones sobre el tema de la sexualidad; las gracias antisistema del personaje de Fudge).

http://www.imdb.com/title/tt0113305/

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