CECIL B. DEMENTE

 

Cecil B. Demented

Director: John Waters.

Guión: John Waters

Intérpretes: Stephen Dorff, Melanie Griffith,

 Alicia Witt, Maggie Gyllenhaal, Jack Noseworthy.

Música: Basil y Zoe Poledouris

Fotografía: Robert M. Stevens

EEUU. 2000. 93 minutos.

 

       Salvajada (ilustrada)

 

       Enésimo embate cinematográfico del iconoclasta Waters contra los tics más sarnosos del establishment y, en esta ocasión de forma casi literal, a los mecanismos de funcionamiento de la industria de Hollywood. Cecil B. Demente, que como suele pasar con Waters tiene en su cualidad de salvajada (ilustrada) su mejor baza, arremete con furia desde el argumento (el protagonista es una hiperbólica versión de él mismo) hasta la narración visual, y plaga su historia de gags que ponen en la picota del sarcasmo más acerado los convencionalismos más manidos –y frecuentemente aceptados- sobre el tema.

 

      

       Dogmas

 

       Interesa destacar la sabiduría que dimana del guión, y que tras el mencionado alter ego de Cecil con el director de Pink Flamingos, propone un continuo juego entre ficción y realidad, ficción y ficción, y sutiles interlineados entre lo uno y lo otro, como son el papel protagonista de Melanie Griffith en la función, o los radicales métodos propuestos por  Demente como cineasta –suerte de adalid de un Dogma a lo bárbaro, que propone la filmación estricta de sucesos reales y tomas únicas-. Un auténtico juego de referencias para el espectador desprejuiciado y una auténtica declaración de intenciones y principios del bueno de Waters.

http://www.imdb.com/title/tt0173716/

http://www.cinencanto.com/critic/p_cecil.htm

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

Anuncios

LOS SEXOADICTOS

 

 

 

 

 

A dirty shame

Director: John Waters.

Guión: John Waters

Intérpretes: Tracey Ullman, Johnnie Knoxville, Selma Blair, Chris Isaach, Suzanne Shepherd.

Música: George S. Clinton.

Fotografía: Steve Gainer

EEUU. 2004. 89 minutos.

 

 

sex and the town

 La singladura de John Waters por el cine de raigambre abiertamente freak y con una carga de acidez y desparpajo en las antípodas de lo políticamente correcto encuentra perfecto encaje en esta su última película, A dirty shame, que propone un periplo salvaje por las frustraciones y obsesiones que el sexo despierta en la moralina de papel cuché de los States, y ello mediante la narración del advenimiento de una plaga de adicción al sexo que asola y llega a apoderarse de una típica población americana.

 

 

 

 

Actitud y algo menos

 Llevando a lo grotesco tanto su propuesta como el objeto de su perfidia narrativa el realizador de la mejor Cecil B Demented da muestras de un talante que ya conocíamos, atreviéndose a rociar de sal gruesa cualquier situación, pero también a reírse de la más elemental tarea de planificación y escenificación, todo ello sazonado con el gusto por ridiculizar sus propias imágenes mediante el uso de la infografía más zafia. Pero la actitud o los principios no construyen en sí mismos las obras cinematográficas, hay que imprimirlas, y Waters no lo sabe hacer aquí. No hay especiales muestras de inspiración en esta deliberada patraña cinematográfica, el realizador se adocena en su posición de director del cinismo repulsivo, pero aún así el invento continúa guardando, curiosamente, severas dosis de lucidez soterrada que, como es lógico, serán apreciadas por el público minoritario que visione esta película, muy improbablemente a aquella tipología humana (y catadura moral) que es objeto de burla.

http://www.imdb.com/title/tt0365125/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.