NEXT

Next

Director: Lee Tamahori.

Guión: Jonathan Hensleigh, Gary Goldman y Paul Bernbaum, basado en un relato de Philip K. Dick

Intérpretes: Nicolas Cage, Jessica Biel, Julianne Moore, Thomas Kretschmann, Tory Kitles, José Zuñiga.

Música: Mark Isham

Fotografía: David Tattersall

Montaje: Christian Wagner

EEUU. 2007. 94 minutos.

 

        Lo que fue de Dick

 

        Parece un mantra, Nicolas Cage lo repite en un par de ocasiones, y contiene el sentido del filme y su mayor interés: “Es lo que sucede con el futuro. Una vez que lo has visto, cambia, porque lo has visto. Y eso lo cambia todo (Here is the thing about the future. Every time you look at, it changes, because you looked at it, and that changes everything else)”. En realidad, puede decirse que Next se apropia y después desperdicia los apasionantes resortes y posibilidades de esta premisa extraída de la narración de Philip K. Dick que se halla en la base del argumento de la película (pues el mediocre libreto rubricado por Jonathan Hensleigh, Gary Goldman y Paul Bernbaum lo acomoda, por así llamarlo, a una grandilocuente aunque manida trama de acción con un trasfondo, adivinen, de terrorismo internacional). La premisa, bien sencilla, es la habilidad mental del protagonista, Cris Johnson (Cage), de ver el futuro inmediato (límite: dos minutos), idea no muy alejada a la que sostenía la premisa de (la infinitamente superior) Minority Report, de Steven Spielberg. Podría decirse que lo que hacen los guionistas del filme es reducir las posibilidades psicológicas y alegóricas de esa premisa fantástica del mismo modo que el propio personaje, Cris, desperdicia su potencial utilizándolo en un espectáculo anodino en Las Vegas (un espectáculo de adivinación, claro, en el que actúa con el nombre de Frank Cadillac), o, rizando la comparación en términos económicos, adivinando la alineación afortunada de figuras en las máquinas tragaperras para ganarse la vida tan tranquila e inofensivamente.

 

       

Artesanía y mainstream

 

        Podemos calificar a Lee Tamahori como artesano en Hollywood (aunque no un destacado artesano, pues a excepción –parcial- de Mulholland Falls o quizá del capítulo Toodle-Fucking-Oo de The Sopranos, Segunda Temporada, no ha realizado nada interesante, es más, es el firmante de la que probablemente sea la más abúlica entrega de la franquicia Bond, Die another Day), y su pericia –entendida aquí como sumisión a cánones preestablecidos- en el despacho impersonal de filmes de acción le avaló para poner en imágenes este producto que extiende un tapete convencional –la concienciación del protagonista, la historia de amor, la lucha contra un mal sin matices, la pericia del FBI…- sobre la interesante premisa a que hacía mención en el párrafo anterior, todo ello al servicio del lucimiento (más bien económico, entiendo) de Nicolas Cage, Jessica Biel y Julianne Moore (que reproduce en cierta medida el papel de tough woman que interpretó en Hannibal de Ridley Scott, en las pieles de Clarice Starling).

 

       

Regreso del futuro

 

        Tamahori domina el ritmo y filma bien las secuencias de acción, eso debe decirse. Aunque se entretiene en lo futil –esa secuencia en la que el protagonista va descendiendo por la colina y van cayendo cosas, o los interminables tiroteos- y, en cambio, no se esfuerza demasiado en trabajar en imágenes las diversas secuencias que nos narran las habilidades mentales de Johnson pronosticando futuros (tira, principalmente, de efectos especiales y pirotecnias –v.gr. la visión de accidentes o muertes, o la secuencia en la que le vemos desdoblarse para inspeccionar futuros, rastreando en tiempo lo geográfico-). Probablemente lo que más se agradece del filme es su final, entre comillas, abierto. Una vez asumimos que Johnson puede ver todos los futuros y por tanto irlos moldeando en infinitas ecuaciones (lo que convierte el clímax de la función en un enésimo pronóstico visualizado –en ese plano que parte de su ojo estando acostado con la chica antes de que se desencadene la acción- en flash forward), nos damos cuenta de que la historia carece de todo interés, pues la sensación de peligro desaparece, ya que Johnson no puede equivocarse. Es entonces, justo antes de volver a iniciar la persecución de los malos, en el momento en que el mentalista se reúne con la poli buena, que la película termina. A mí me hubiera interesado más saber como sufre en el día a día Chris por razón de su habilidad mental irrefrenable, o en qué modo afecta a sus sentimientos, o a su relación con la chica, cuando siempre va un paso por delante. Pero eso es otra historia. Por desgracia.

http://www.imdb.com/title/tt0435705/

http://www.nextmovie.com/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

Anuncios