HUIDA A MEDIANOCHE

 

Midnight Run.

Director: Martin Brest.

Guión: George Gallo.

Intérpretes: Robert De Niro, Charles Grodin, Yaphett Kotto, John Ashton, Dennis Farina, Joe Pantoliano, Jack Kehoe, Wendy Philips.

Música: Danny Elfman.

Fotografía: Donald E. Thorin

EEUU. 1988. 114 minutos.

 

Artesano en Hollywood

 

Director muy poco prolífico, Martin Brest cimentó su fama en el establishment hollywoodiense en 1984 merced de la celebérrima Beverly Hills Cop (uno de los puntales taquilleros de los años ochenta, que de paso lanzó al estrellato uno de los iconos del star-system de aquella década: Eddie Murphy). Quiso darle ciertas ínfulas a su solvencia artesanal con la fallida Scent of a woman (aburrido remake del “Perfume de mujer” de Dino Risi), y más adelante terminó de descalabrarse con la más bien infame Meet Joe Black. Pero antes, en 1988, había probado suerte con la repetición de la fórmula genérica que le había dado fama (consistente en aderezar con humor las convenciones del thriller) con esta Midnight Run, filme sin mayores ínfulas que sin embargo se cuenta probablemente como la obra más redonda del realizador.

 

 

Buddy movie

 

Buena parte de culpa de ello la tiene que Midnight Run parta de un guión magníficamente hilvanado, escrito por George Gallo, y que explota con cierta originalidad y hasta astucia el filón de las buddy movies, poniendo en danza en una carrera a contrarreloj a dos personajes con apariencia de antitéticos pero de los que el espectador pronto puede saber que acabarán condenados a entenderse. Los interpretan el especialista en comedia Charles Grodin al que se le empareja un Robert De Niro que intentó con esta película abrirse a un registro más liviano y menos dramático, atreviéndose incluso a mofarse de sí mismo (hay un impagable gag-autoguiño a su Travis Bickle de Taxi Driver) con mucha más gracia de la que dejó patente en los productos alimenticios que fue concatenando a finales de los noventa –por exitosas que resultaran las sagas de Analyze this y Meet the Parents, su mediocridad es indudable-. En el episodio actoral, debe destacarse también el buenhacer de un elenco de secundarios de enjundia, compuesto por Yaphett Kotto, John Ashton, Dennis Farina y Joe Pantoliano.

 

 

Comedia trepidante

 

De la realización de Brest, de todo punto funcional, se agradece su concisión expositiva y la agilidad en el trazo de las mil y una peripecias a la que la extraña pareja se ve abocada, despojando a la trama del lastre de dramatismos (cuando la trama se prestaba a ello, pues uno de los dos corre severo peligro de muerte) y  sentimentalismos (fíjese en la lacónica y tan bien resuelta secuencia del encuentro entre Walsh y su familia). El endiablado ritmo de la función y esa deliberada ligereza son los que acaban convirtiendo a esta película en lo que es: una fresca y por momentos divertidísima comedia de acción trepidante, y sin duda uno de los más felices exponentes de su género en un periodo tan transitado en esos lares como fue la década de los ochenta. Merece una mención especial el repertorio musical que nos ofrece Danny Elfman, muy alejado de los estilemas que tanta celebridad le dieron en las obras dirigidas por Tim Burton –de hecho, la partitura de Midnight Run se constituye casi exclusivamente de variaciones sobre temas de blues y country– pero no por ello menos reveladoras del depurado talento del compositor para la construcción de envolventes atmósferas, en este caso, por supuesto, adscritas a un tono muy distinto del que han cimentado la fama de las obras del realizador de Batman Returns.

http://www.imdb.com/title/tt0095631/

http://www.rottentomatoes.com/m/midnight_run/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.

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