EL ASESINATO DE RICHARD NIXON

 

The Assessination of Richard Nixon.

Director: Niels Mueller.

Guión: Niels Mueller y Kevin Kennedy.

Fotografía: Emmanuel Lubezki.

Música: Steven M. Stern.

Intérpretes: Sean Penn, Naomi Watts, Don Chadle, Jack Thompson, Nick Searcy, Michael Wilcott.

EEUU. 2004. 94 minutos.

 

Sean Penn

 

Vaya por delante que la interpretación de Sean Penn en la presente película me desencajó. Cuando se le permite dar rienda suelta a su vertiente histriónica, su actuación es tan memorable como muchas de las suyas. Pero en los momentos de contención –y en esta película hay muchas-, el actor está, en mi humilde opinión, levemente pasado. En cualquier caso, de lo que no queda duda alguna es de los motivos por los que Penn quiso hacer esta película. Todas las películas que hasta ahora ha dirigido tienen un nexo temático en común: sea por vía deductiva (The Pledge) o inductiva (The Crossing Guard), trátese de la ilustración de un discurso extremo (Into the wild), o bien, como en el caso de su estimulante opera prima, The Indian Runner, una visión dual a partir de una historia fraternal, el hijo de Arthur Penn se empeña en hablarnos de la fragilidad del alma humana, del filo del abismo que espera al ser humano en cualquier esquina inesperada de este periplo que llamamos existencia. Sus elecciones en el campo actoral, de un tiempo a esta parte, le han llevado por senderos análogos, caso de, por ejemplo, Hurlyburly, 21 grams, Dead Man Walking o Mystic River, sin ir más lejos. Que eso le convierta en un autor comprometido es materia que dejo para otro tipo de críticas que se escapan de lo estrictamente cinematográfico. Y que contengan una carga de denuncia social es, por un lado una obviedad, y por otro, una consecuencia secundaria de la esencia argumental de esas películas.

 

Rebeldía

 

Toda esta arenga sobre las elecciones personales de este peso pesado del star-system americano (si es que eso aún existe, y como sea que exista ahora) viene muy al caso en el momento de hablar de esta The Assassination of Richard Nixon. El filme –puesta de largo tras la cámara del realizador Nils Mueller- nos propone una introspección en los motivos de la cólera de Sam J. Bicke, un individuo de a pie que, por mor de una creciente frustración a todos los niveles –emocionales, profesionales-, reacciona contra lo que considera los desbarros, incoherencias e injusticias del tan manoseado “sueño americano”, y se le ocurre planear el asesinato del mismísimo presidente de la nación de las barras y estrellas a modo de auténtica declaración de principios (puede considerarse así, por cuanto sabe que el precio por hacerlo será su propia vida). Ante semejante enunciado argumental –que remite a una historia real acontecida en los primeros años de la década de los setenta-, la articulación narrativa y tonal del filme admite una lectura de corte sociológico: hay referencias diversas al conflicto en Vietnam, al escándalo del Watergate, e incluso atendemos a una cínica broma relacionada con los Panteras Negras; en los actos del protagonista detectamos un nítido reverso de/una reacción visceral contra la ola de fariseísmo que en aquellos tiempos imbuía el pulso vital de la sociedad estadounidense. En mi opinión, no es baladí la elección de ese tiempo y ese lugar, pero ello no quita que el filme deje perfectamente claro que las razones de la cólera de Samuel, si bien se agravan por mor del individualismo imperante, estriban principalmente en el progresivo desvanecimiento de sus anhelos familiares y profesionales: Sam es un buen tipo, pero se va quedando cada vez más solo y se va volviendo cada vez más loco, y es en el remolino de esa espiral de enajenación cuando encuentra un sentido a tan deleznables actos. Ahí emerge un claro referente del talante del protagonista del filme: Travis Bickle, que cruzó todas las líneas de la razón y la prudencia en pos de un indefinido deber autoimpuesto de salvar a una prostituta de las fauces del oscuro mundo (hablo, claro está de Taxi Driver, una de las obras maestras de Martin Scorsese).

 

Cerrazón

 

El visionado de The Assassination of Richard Nixon resulta interesante, y no son pocas las secuencias cuya capacidad para la sugestión permanecen en la retina. Ello es así merced del buenhacer narrativo del guionista y director novel Niels Mueller, que estructura sabiamente la narración (utilizando la voz over del propio protagonista, correspondiente a las gravaciones que pretende enviar a Leonard Bernstein, personaje a quien admira, para explicarle a él y al mundo las razones de sus actos –sic-), que la hace avanzar mediante pequeñas variaciones en el tratamiento de escenarios y elementos reconocibles (v.gr. las habitaciones del cuchitril en el que reside el protagonista, los diálogos con el jefe de ventas, por un lado; el bigote, el perro, los Cadillacs, por otro) y que enriquece una narración eminentemente sobria con algún diestro y certero twist argumental –hablo principalmente de la secuencia única que nos revela la verdad del hermano de Samuel-. Mueller ofrece imágenes muy ponderadas, que tienen mucho de contemplativo, y esa renuncia a todo artificio, esa minuciosidad, ese deliberado minimalismo, va alentando la propia cerrazón de la historia, y convierte el metraje en algo incómodo, doloroso para el espectador conforme las piezas van encajando (o más bien debería decir desencajando) hacia su trágico desenlace.

 

Payne, productor

 

Me fijé en los créditos iniciales que Alexander Payne se contaba entre los productores ejecutivos del filme, y debo decir que, por paradójico que pueda parecer, se nota una cierta influencia del realizador de About Schmidt y Sideways tanto en la descripción del personaje principal –Samuel aquí, igual que el tipo recién jubilado o el escritor frustrado en las obras citadas de Payne- como en el modo que Mueller planifica las secuencias o las dilata en su ánimo de subjetivizar hasta el extremo el sentido de lo narrado. Aunque en el apartado argumental las propuestas de Payne parezcan antitéticas a ésta de Mueller, a poco que uno se fije, el modo de acercarse a los conflictos que sus filmes encierran difiere bien poco, y menos aún el contenido esencial de esos conflictos y pulsiones emocionales.

http://www.imdb.com/title/tt0364961/

http://www.filmcritic.com/misc/emporium.nsf/reviews/The-Assassination-of-Richard-Nixon

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