WEST SIDE STORY

West_Side_Story_1961_film_poster

La tensión interminable

La partitura de Leonard Bernstein es la madre visible (¡y audible!) del rotundo éxito de la película, de su longevidad en el recuerdo, de su poderío narrativo. Las letras, excelentes, de Stephen Sondheim y las coreografías de Jerome Robbins son el complemento perfecto. Pero la madre invisible de esa innegable condición de clásico del filme tiene que ver con Shakespeare, o, más bien, con la lectura de Romeo y Julieta que el filme propone; la universalidad de la historia de amor por excelencia fue convenientemente agitada en una lectura furiosa, urgente y, en lo visible (y audible), de lo más exuberante. De ese agitado emergió un drama elevado al grado sumo del romanticismo que, por ende y de manera intemporal, define a Hollywood. No cabe buscarle más secretos a la vigencia de West Side Story, uno de los grandes musicales del cine.

still_7_3_1360x765

Rodada en 1960, ese año-línea divisoria de una década, de la modernidad fílmica y de los tiempos que -parafraseando a Dylan- iban a cambiar, la industria de Hollywood se hallaba en la encrucijada de su necesidad de replanteamientos. Aquí, una piedra de toque más al clasicismo, directamente al corazón de uno de los géneros por excelencia, el replanteamiento se halló en la frescura y potencia expresiva del musical estrenado en Broadway en 1957. Según una idea de Robbins, Arthur Laurents había concretado en la arena contemporánea neoyorquina la dinámica de la tragedia shakespeariana, y Bernstein había escrito esa innovadora y muy instrumentada partitura que mixturaba la melódica lírica tradicional («Maria», «Somewhere») con ritmos jazzie y ribetes latinos, algo así como un renacer contemporáneo de la lógica urbana de Gershwin, fusionados e integrados en el todo narrativo-musical con resultados majestuosos (el tema de los Jets, «America»). El cine abrió las puertas a esos responsables del musical llegando a poner al coreógrafo Robbins como co-director del filme, junto a un Robert Wise encargado de los segmentos del filme que no incorporaban baile, rara hibridación tras las cámaras que resulta indicativa de la clase de compuertas que los responsables del filme buscaban.

west-side-story-2

Esas compuertas innovadoras, aunque a la vez tan calculadas (nada no queda bajo cálculo en Hollywood), se abrieron de par en par por los motivos afinados al principio; pero en términos de somero análisis cultural, importa también el contexto industrial (también enunciado), y el sociohistórico (la creciente criminalidad juvenil en la ciudad, el fenómeno migratorio y sus índices concretos, background del enfrentamiento entre Jets y Sharks, no ajeno tampoco aun racismo que en el filme se apunta sobre todo merced de la intervención del policía encarnado por Simon Oackland). Balanceando todos esos aspectos en términos analíticos, afinemos que la capacidad del filme de tocar la fibra de los espectadores de forma tan duradera (y de generar pleitesías como la de Spielberg, que propone una relectura clásica de la obra sesenta años después) debe buscarse en la constante, exacerbada e indudablemente brillante capacidad de la obra para instalar su dramaturgia en el vertiginoso filo de fuerzas opuestas.

grm-rita-moreno-west-side-story-iconic-look-purple-dress-movies-costume-analysis-fashion-tom-lorenzo-site-73


Todo en West Side Story halla su improbable, pírrico y majestuoso equilibrio en la tensión entre polos opuestos, esos mismos que definen la partitura de Bernstein. Los Jets y los Sharks, que es el compañerismo y la violencia, la adhesión incondicional y el desprecio en un totum revolutum crispado pero que la música torna armónico, rutilante. Los chicos y las chicas, con sus relaciones de sumisión y dependencia. María y Tony contra el mundo, traducido en el amor en su definición más pura y hechicera (esos flous que narran el hechizo en la secuencia de baile) contra la muerte en su textura más trágica, por tres veces, y en crescendo, apareciendo en el relato para terminar apropiándose de la fábula por las malas; y, por extensión, la limpieza y elevación del ánimo (la secuencia en el balcón) contra la corrupción de cuerpos y almas (el acceso de violación a Rita Moreno cercano ya el clímax final). Las calles y espacios abiertos como campos de batalla que crucifican a Tony contra la intimidad del cuarto de María, sacrosanto lugar de elevación romántica, al igual que las dependencias de la tienda donde ella trabaja son el simulacro de una existencia ideal e imposible como los sueños románticos, condenados a torcerse en el cierre del filme, cuando finalmente Tony y María se encuentran en las despiadadas  aceras de la ciudad-realidad. Y, de dentro afuera, los conflictos y tensiones de bandas y etnias resumidos y rezumados de forma soberbia en la a acaso mejor de las piezas de Bernstein-Sondheim-Robbins: «América».

rita-moreno-west-side-story-kf4B--1200x630@abc

En la puesta en imágenes, Wise y Robbins manejan esa constante tensión entre opuestos utilizando un elemento cabal del género musical, el uso expresionista del color como constante herramienta de contraste, entre el paisaje urbano gris y desolado (magnificado por las verjas como coda visual metafórica constante, tan obvia como efectiva) y los colores de las vidrieras de la habitación de Maria, los motivos violetas del vestuario de Bernardo y Anita, la textura de gasa de la ropa tendida,… Wise, aparte de sacar unas buenas interpretaciones del completo elenco actoral, demuestra tener en todo momento la clara perspectiva de que, más allá de las fachadas, es la inercia que emerge de la música la que dicta las reglas, y deja en manos del montaje la sinergia en momentos tan hermosos, culminantes de la tensión que lo atraviesa todo, como la interpretación del Tonight con cinco focos convergentes, los de las dos bandas dirigiéndose al campo de batalla, María, Tony y Anita: todos ellos, sentimientos grupales e individuales, fusionándose en un crescendo de percusiones vs melodía, de intenciones a fuego, al límite de la disonancia, de la explosión. Si adoramos la historia que se relata en West Side Story es porque nos embarga la emoción de ver cómo todas esas tensiones, anhelos y convicciones, están a punto de explotar. El romanticismo del cine americano.  

ULTIMATUM A LA TIERRA

The day the earth stood still.

Director: Robert Wise.

Guión: Harry Bates y Edmund H. North.

Intérpretes: Michael Rennie, Patricia Neal, Hugh Marlowe, Sam Jaffe, Billy Gray.

Música: Bernard Herrman.

Fotografía: Leo Tover.

EEUU. 1951. 80 minutos.

 

El miedo connatural

Poco queda por decir de esta película, rodada por Robert Wise en plena ebullición de la Guerra Fría y que se erige como auténtica obra maestra y referente inexcusable del cine de serie B y –más justo me parece resaltar- del género fantástico en general. The day the earth stood still plantea con la mayor sobriedad y concisión expositiva una historia que diríase diametralmente opuesta a la que planteaba H.G. Wells en su brillante War of the Worlds, esto es que nos habla de los efectos que sobre la humanidad (y me atrevo a concretar, sobre los cimientos de una sociedad del bienestar como es la americana) ejerce la llegada de unos extraterrestres poseedores de una inteligencia superior, pero cuyas intenciones no son hostiles. El filme se recrea con gran destreza narrativa en patentar una idea cabal: los humanos somos desconfiados y escépticos, y el móvil de nuestro sentimiento ante lo desconocido siempre es el miedo, miedo que nos convierte en vulnerables, en manipulables por parte de los poderes públicos y fácticos que nos rigen.

 

Riqueza narrativa y discursiva

Jugando con efectos especiales de vieja artesanía, Wise logra arrebatadoras imágenes que se conservan bien frescas en la retina del espectador medio, poderosas por su propia naturaleza y por su engarce en una historia magistralmente narrada por aquel brillante artesano que nos legó obras tan diversas como La maldición de la mujer pantera, West Side Story o La amenaza de Andrómeda. Realizada hace más de medio siglo, sus postulados son de una universalidad y modernidad incuestionable: al retrato flagrante del temor que atenaza a la plebe ante acontecimientos insólitos se anuda un acusado y genial relato de los torticeros mecanismos que los mass-media utilizan para manipular ese miedo en beneficio propio (en una de las muchas secuencias inolvidables del filme, un periodista va recogiendo impresiones de los espectadores de la feria montada en el parque donde se halla la nave espacial, y cuando alcanza la mejor respuesta posible –la única verdad, pues proviene de Klaatu/Carpenter- la elude rápidamente, demostrando su total desinterés –o incluso alergia- por los discursos serios que puedan poner en su lugar las cada vez más delirantes y pavorosas percepciones de la muchedumbre). A esas grandes consideraciones, se unen otras: los extraterrestres han venido a advertirnos del peligro que la humanidad corre de ser autodestruída, pero Klaatu no logra convocar –ni mucho menos poner de acuerdo- a los mandamases de ideología opuesta de todo el mundo (planteando así una recia crítica al sentido y funcionalidad de instituciones en permanente crisis, como la por entonces recién creada Organización de las Naciones Unidas, o, más transversalmente, a lo pernicioso de un mundo bipolarizado, donde los antagonismos priman al rigor en el análisis político y militar). En secuencias aisladas, el filme se atreve con aparente tímidez a efectuar alguna diatriba sobre la volatibilidad e insustancialidad del dinero (la magnífica secuencia en la que Klaatu/Carpenter cambia al niño, Bobby, diversas piedras preciosas por un par de dólares que precisa … para ir al cine). Una obra, en fin, que moviéndose en unos parámetros de exultante economía descriptiva y narrativa (esto es en los parámetros de la serie B), alcanza lo atmosférico y lo trepidante sin renunciar a la cierta densidad (y agudeza) en lo referido a la parábola que la obra perfila sobre los asuntos que atañen a la sociedad y tiempo que describe. Todo ello servido de la forma más modesta, por ello más brillante.

http://www.imdb.com/title/tt0043456/

http://www.rottentomatoes.com/m/1005371-day_the_earth_stood_still/

http://www.hulu.com/the-day-the-earth-stood-still

http://www.scifiscripts.com/scripts/TheDayTheEarthStoodSTill.html

http://www.tcm.com/thismonth/article.jsp?cid=145423&mainArticleId=145416

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Day_the_Earth_Stood_Still_(1951_film)

Todas las imágenes pertenecen a sus autores