DEUDA DE HONOR

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The Homesman

Director: Tommy Lee Jones.

Guión: Kieran Fitzgerald y Wesley Oliver, según la novela de Glendon Swarthout

Intérpretes: Tommy Lee Jones, Hilary Swank, Grace Gummer, Miranda Otto, Sonja Richter, David Dencik, John Lithgow, Tim Blake Nelson, James Spader, William Fichtner, Jesse Plemon, Evan Jones, Hailee Steinfeld, Meryl Streep

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Rodrigo Prieto

EEUU. 2014. 121 minutos

Caravana de mujeres

Al no tener en España noticias del filme que Tommy Lee Jones dirigió en 2011 según una obra de Cormac McCarthy, The Sunset Limited, recibimos esta su tercera película, The Homesman, pensando en el parentesco con su opera prima estrenada hace ya casi una década, Los tres entierros de Melquiades Estrada (The Three Burials of Melquiades Estrada, 2005), ambos westerns, sí, aunque el filme escrito por Guillermo Arriaga era más bien un neo-western en el contexto actual de la inmigración ilegal en la frontera de Texas, y aquí en cambio nos encontramos con una película que nos ubica a finales del siglo XIX y nos propone un relato de claros visos revisionistas. De hecho, The Homesman toma como punto de partida una de las últimas novelas publicadas por Glendon Swarthout (que, con título homónimo, vio la luz en 1988), escritor que se dedicó no sólo al western pero que dejó diversas novelas de ese género que fueron llevadas al cine, adaptaciones como 7th Cavalry (Joseph H. Lewis, 1956), según el relato “A Horse for Mrs. Custer”; They Came to Cordura (Robert Rossen, 1959); Bless the Beasts and Children (Stanley Kramer, 1971); y El último pistolero (The Shootist, Don Siegel, 1976), ésta última recordada por suponer la última aparición ante las cámaras del mismísimo John Wayne.

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Lo llamativo del caso es que, sea como fuere, Los tres entierros… y The Homesman terminan compartiendo elementos argumentales e incluso estructurales ello y a pesar de las anotadas diferencias de partida. Principalmente el hecho de que el relato narra un viaje en condiciones muy adversas por la geografía salvaje norte(centro)americana, viaje que funciona asimismo como reunión improvisada (o casi) entre dos personajes de bien distinta catadura, aquí concretamente el anciano pistolero sin oficio ni beneficio Briggs (el propio Lee Jones) y la mujer Mary Bee Cuddy (Hillary Swank), reunión tan extravagante como lo que resulta objeto de su movilización y viaje: si en Los tres entierros…  se trataba del cadáver de un mejicano abatido accidentalmente por el ranger que encarnaba Barry Pepper, en The Homesman se trata de tres mujeres de un pueblo de la región de Nebraska que han perdido la cordura y que son enviadas a una misión metodista en Iowa para ser debidamente atendidas.

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Semejantes paralelismos invitan a especular sobre las intenciones que llevan a Tommy Lee Jones, reputado y veterano actor, a ponerse tras las cámaras. Y si en su primera película, como se ha dicho, los términos de denuncia de una injusticia coyuntural sobrevolaban claramente sobre las maneras algo peckinpahianas en las que se relataba la acción, aquí la huella del autor de Duelo en alta sierra (Ride the High Country, 1962) puede esgrimirse pero es mucho menos plausible en este tono contemplativo, a ratos fantasmagórico que Lee Jones tiene de railar en imágenes su relato, maneras que tienden hacia cierta abstracción y que recuerdan en determinados aspectos las ficciones western contemporáneas (algunos dirán posmodernas) que nos han dejado John Hillcoat o Andrew Dominik, influencia en última instancia menor que la de la versión de los hermanos Coen de Valor de ley (True Grit, 2012), básicamente por las concomitancias entre las respectivas y asimétricas parejas protagonistas de los dos relatos.

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Lo cierto es que en The Homesman se hace patente el análisis revisionista focalizado en las crudas condiciones de vida de las mujeres en los territorios inhóspitos de los pioneros, esposas de granjeros que perdieron la salud por mor de las a menudo fatídicas condiciones de vida a las que les tocó enfrentarse. Y en esta suerte de reverso oscuro (negrísimo, más bien) de la idealista Caravana de mujeres (Westward the Women, William A. Wellman, 1951) la película, de estructura algo deslavazada, nos ofrece mediante imágenes de impacto el retrato doliente, de pretensión impresionista, de la enajenación de tres de esas mujeres (las encarnadas por Grace Gummer, Miranda Otto y Sonja Richter, tan bien en sus papeles como los dos actores protagonistas), invitando al espectador a registrar en ese mito de la frontera incidiendo en cuestiones que poco –el propio Wellman se había referido a ellas en algunas de sus tantas películas poco conocidas en España, como por ejemplo The Purchase Price (1931)– han sido analizadas por el cine.

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Ahora bien, no sé si la labor de la adaptación que firman Kieran Fitzgerald y Wesley Oliver es algo fláccida o la novela de Glendon Swarthout ya tenía carencias, pero el caso es que en The Homesman se echa de menos una inercia y fortaleza dramática a tono con la introspección que desde el primer al último minuto –con excepción en la secuencia aislada del asalto de Briggs a un hotel– de la función se promueve. Al cineasta se le dio francamente mejor extraer cotas de intensidad en su primera película, y aquí en cambio, como si tratara de ampliar registros, parece más interesado en vestir un encourage visual poderoso y efervescente, apartado en el que, partiendo de un rodaje en exteriores en Lumpkin (Georgia), Nuevo Méjico y Durango (Méjico) y de una laboriosa puesta en escena y trabajo lumínico (Rodrigo Prieto es el DP), Tommy Lee Jones sí se muestra convincente. Al punto de que, al cierre del filme, los apuntes sociológicos del argumento quedan poco menos que devorados por ese estudio de lo paisajístico que empapa el encuadre durante la mayor parte del metraje y funciona como reflejo de una mirada crepuscular que, como la del William Munny de la (mucho más soberbia, huelga decirlo) Sin perdón (Unfogiven, Clint Eastwood, 1994), es capitalizada por el personaje que asume el propio director de la película.

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LOS TRES ENTIERROS DE MELQUIADES ESTRADA

The three burials of Melquiades Estrada.

Director: Tommy Lee Jones.

Guión: Guillermo Arriaga.

Intérpretes: Barry Pepper, Tommy Lee Jones, Julio Cedillo, Dwight Yoakam, January Jones, Melissa Leo.

Música: Marco Beltrami.

Fotografía: Chris Menges.

EEUU. 2005. 115 minutos.

 

Tommy Lee Jones

… es un gato viejo: escoge para su puesta de largo en la realización una partitura escrita por Guillermo Arriaga, creador ya consolidado de pulsiones humanas arrojadas al límite, y las convierte en celuloide con una serenidad que hereda tanto de Eastwood como de Peckinpah (sí, he dicho que hereda serenidad de Peckinpah), rehuye toda convención, y, por lo demás, permitiéndose el lujo de dirigirse a sí mismo en uno de los papeles más sugestivos que han visitado las carteleras en los últimos tiempos.

 

Wet-backs

Si el libreto de Arriaga confirma las severas inquietudes que ya apuntó en Amores Perros y 21 grams (las emociones subyugantes que a menudo subyacen de las relaciones humanas), Jones repara en lo que de mítico y crepuscular tiene el journey que Jones y Pepper emprenden con el cadáver del personaje que aparece en el título del filme. Como sucedía en aquella hermosa obra de John Sayles titulada Lone Star, The three burials of Melquíades Estrada es una película eminentemente descriptiva de la vida en la frontera. Tanto en uno como en otro filmes, la acción se sitúa en Texas, y en uno de esos pueblos fronterizos que parecen dejados de la mano de Dios. Tanto Sayles como Jones cincelan su narración con retratos de costumbre de la vida en ese abandonado paraje. En ambos casos los wetbacks dotan de trascendencia a la narración, y aunque el discurso del filme que nos ocupa no aflore con la textualidad del de Sayles, ello no empece que el espectador aprecie, bajo ese aspecto de western con hálito a redención, un lúcido retrato del fenómeno migratorio y la sempiterna injusticia del que emana y por el que transita. En The three burials of Melquíades Estrada el personaje de Melquíades, así como los mejicanos que cruzan y viven en el desierto fronterizo, albergan una humanidad y unos valores que se contraponen claramente a la indiferencia de los agentes de la Border Patrol y a los vicios y la vacuidad vital que reina en la localidad tejana –y que da cauce a un sentimiento de continua renuncia, que se personifica en el diverso camino que emprenden las dos mujeres que se retratan en el filme: la esposa de Pepper, acaso recién llegada al lugar, opta por abandonarlo y regresar a Cincinatti; la camarera del bar, esposa del barman y -diríase que confesa- amante de medio pueblo, no se atreve a dar el paso que Jones le propone, y desaparece de las imágenes y de la historia dejando que la sucia rutina y el vacío sentimental se adueñe de su futuro).

 

Western y redención

Conforme avanza el relato –del que se ha hablado de una compleja estructura narrativa que a mí me lo parece mucho menos que el que jalona las obras de Arriaga con Iñárritu-, el personaje de Jones va ganando en abstracción y convirtiéndose –como sucede con muchos personajes del guionista- en la conciencia del personaje que Pepper tan bien encarna, un personaje abocado al dolor ya desde antes de que Jones “le recoja”: recuérdese la secuencia del mall, donde permanece fumando compulsivamente en su furgón, con los ojos perdidos en el sentimiento de culpa; sentimiento al que sólo logrará dar cauce tras atravesar ese periplo de penitencia en el que se erige su viaje inverso –el cruce opuesto de la frontera-, con todas las penurias físicas que le azotarán, y que se rubricará en los gritos y llantos que le dedica a su víctima tras enterrarlo definitivamente en una tierra que no se sabe si es natal pero sí ideal. Al hecho de que poco después Jones desaparezca con su caballo –como el Pale Rider de Eastwood-, Arriaga contrapone otra salvación: Barry Pepper le pregunta que adónde va: es consciente de que Jones le ha salvado la vida, y le entrega una amistad incondicional cuya continuidad las imágenes nos escatiman. Ello nos hace caer en otra referencia cinematográfica, ésta más o menos reciente: las películas sobre la redención (todas las) que componen la corta pero interesante filmografía de Sean Penn.

http://www.imdb.com/title/tt0419294/

http://www.sonypictures.com/classics/threeburials/

http://movies.nytimes.com/2005/12/14/movies/14buri.html?_r=1

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Three_Burials_of_Melquiades_Estrada

http://blogcritics.org/video/article/movie-review-the-three-burials-of/

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