EL ATLAS DE LAS NUBES

Cloud Atlas

Director: Tom Tykwer y Andy y Lana Wachowsky

Guión: Tom Tykwer y Andy y Lana Wachowsky,

 según la novela de David Mitchell

Música: Reinhold Heil, Johnny Klimek y Tom Tykwer

Fotografía:  Frank Griebe y John Toll

Intérpretes:  Tom Hanks, Halle Berry, Jim Broadbent, Hugo Weaving, Jim Sturgess, Doona Bae, Ben Whishaw, Keith David, James D’Arcy

EEUU. 2012. 189 minutos

Acordes y desacuerdos mainstream

 Aceptada la cierta espectacularidad de algunas secuencias –efectivas, aunque no aporten nada novedoso al ya muy conglomerado paisaje de la imagen digital en el cine de vocación espectacular–, así como la, indudablemente, titánica labor de producción de una película que bascula en seis momentos históricos y lugares distantes (y en la que cooperan dos directores, uno de ellos, Tom Tykwer, que dirige tres de los seis pasajes, y los otros, los hermanos Wachowsky, que se encargan de los otros tres –en su caso, 1856 y los dos escenarios futuros-), queda por dilucidar el sentido, intenciones de la novela en que se basa la película (de aspiraciones “disidentes”, según manifiesta Diego Salgado en las páginas de la revista “Dirigido” de febrero de 2013, a quien concedo la voz al no haber leído la misma).

 

Podría haber añadido a los sentidos e intenciones de la novela también los de la película, pero creo que en esta Cloud Atlas la aspiración narrativo-visual no se agota en la malabarista trama. Incluso cabría argüir que el elefantiástico relato es una excusa para urdir un entramado formal atractivo, y precisamente ahí radica su interés cinematográfico, en ese armonía, que se busca impetuosamente a través de soluciones escénicas que relacionan físicamente un escenario con otro (a veces incluso mediante atractivas sobreimpresiones de función transitoria), otras de montaje que concatenan las historias desde una cierta avenencia en la progresión dramática, todo ello enfatizado por el uso de la música como elemento unificador y la participación de diversos actores que asumen roles distintos no por capricho sino para buscar en las posibles asociaciones de lo literalmente multifacético piezas para la lógica narrativa.

 

Habrá quien la aborrezca y quien la convierta rápidamente en una pieza de culto. Y eso, me atrevería a aventurar, es lo que termina bullendo en las intenciones de los cineastas responsables de la obra, principalmente los Wachowsky Bros, que desde los tiempos de Matrix han raílado su trayectoria cinematográfica –en la que incluyo su faceta de productores en filmes como V de vendetta– desde una vena de formulaciones mesiánicas tanto en lo formal como en lo discursivo. En mi caso, me interesa menos lo segundo que lo primero, y por ello el experimento cinematográfico que nos ocupa me satisface notablemente, pues no enfatiza con tanto e innecesario entusiasmo sus arengas presuntamente filosóficas o ideológicas de fondo, devoradas por la atractiva formulación visual. Lo más interesante de El Atlas de las nubes, que radica en el modo de narrar la historia mixturando esos seis espacios y lugares –cada uno de ellos desarrollado de forma más o menos ordenada cronológicamente–, de hecho vendría a poner un poco en cuarentena el concepto de mainstream al que estamos acostumbrados, o, si lo prefieren, los muy limitados encajes que se suelen manejar cuando se habla “de lo mainstream”. Esta película, que sin duda lo es en muchos aspectos, lo refuta claramente en otros, tan esenciales como la forma de elucidar la historia y los específicos mecanismos de identificación de los conflictos y con los personajes, por no hablar del auténtico batiburrillo en el perfil descriptivo de los mismos, que alienta una colisión de tonos tragicómica del todo constante; todo ello, por lo demás, en un metraje larguísimo, de casi tres horas.

http://www.imdb.com/title/tt1371111/?ref_=sr_1

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20121024/REVIEWS/121029991/1001

http://www.rollingstone.com/movies/reviews/cloud-atlas-20121025

http://www.thefilmpilgrim.com/reviews/cloud-atlas-6-cinema-tickets-for-the-price-of-1/9722

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

V DE VENDETTA

 

V for Vendetta

Director: Lewis McTeigue.

Guión: Andy y Larry Wachowsky, basado en la novela de Alan Moore y David Lloyd.

Intérpretes: Hugo Weaving, Natalie Portman, Stephen Rea, Stephen Fry, John Hurt, Natasha Wightman, Tim Pigott-Smith.

Música: Dario Marianelli.

Fotografía: Adrian Biddle.

EEUU-GB. 2005. 112 minutos.

 

McTeigue — Wachowsky

 

Por mucho que sea Lewis McTeigue (asistente de dirección del Episodio III de la saga galáctica de Lucas y de los dos últimos Matrix) quien rubrique la dirección de esta V de Vendetta, la impronta de los hermanos Wachowsky (quienes capitanearon la realización de la película y son sus guionistas y productores ejecutivos) es más que evidente en las imágenes de esta translación a la gran pantalla del cómic del genial Alan Moore. Cabe pensar que los Wachowsky han optado aquí por la misma senda que escogió George Lucas para la segunda y tercera entregas de Star Wars, Empire Strikes Back y Return of the Jedi, dirigidas respectivamente por Irvin Keshner y Richard Marquand. El control creativo y presupuestario van muy unidos, y la tarea de los productores ejecutivos es preponderante.

 

 

Pensando en Alan Moore

 

Una reseña a este filme merece dos posibilidades. Si uno no conoce su sustrato literario, probablemente advierte el interés de su trama de política-ficción y la intensidad de su propuesta y de algunas de sus imágenes. Digo supongo porque no es mi caso: conozco perfectamente la obra de Alan Moore, el reputado e influyente autor de cómics, y me merece la más alta consideración; por tanto, sólo desde esa óptica (que es bien distinta al desconocimiento previo de la obra) puedo desglosar mis percepciones del filme. Es mi opinión que la adaptación de los Wachowsky a ese respecto deja algo que desear, pero menos de lo que se podía temer. La carga política de las tramas de Moore (una de sus más excelentes virtudes) pierde fuelle pero no todo su sentido en su travase al cine mainstream; la descripción de los personajes se empobrece pero no por ello deja de poseer cierto interés; la estructura narrativa desobedece pero no insulta la del cómic, y en lo estrictamente cinematográfico resulta acertada; y es en el capítulo del gusto por lo estético y por la espectacularidad de algunas secuencias (por otra parte, elementos lógicamente esperables en una producción de este calibre y destinatarios) donde la traición es más evidente (y presumiblemente, los motivos por los que el autor de Watchmen se desentendió del proyecto).

 

 

Pros y contras

 

Los guionistas y el realizador del filme tienen entre manos una endiablada y magistral historia de lucha contra la injusticia y el fascismo de la que logran extraer sus frutos en diversos momentos cuya innegable fuerza proviene no sólo de la historia sino de la hechura visual. Es bien cierto que los mejores momentos de V de Vendetta –primordialmente, las secuencias de la falsa tortura a Evey/Portman, así como el asesinato “mediato” de la enfermera de Larkhill- son calcadas a su sustrato literario, pero ello no empece que el tratamiento de otras que introducen leves variaciones carezca de capacidad para la sugestión: entre ellas cuento la secuencia-prólogo o la secuencia-desenlace (que no deja de ser una amplificación de la anterior, y contiene la misma épica), el episodio en la cadena de televisión o la descripción del advenimiento del caos en la urbe (que argumentalmente simplifica acaso demasiado la propuesta literaria, pero que en imágenes funciona cual mecanismo de relojería). Otras introducciones resultan menos felices, tales como la secuencia de lucha final de V contra diversos agentes del orden tras matar al canciller y antes de morir –secuencia vacua, cuyo manierismo visual arroja un tremendo déficit dramático- o especialmente el personaje del presentador de televisión (Stephen Fry) que organiza un patético show a lo Benny Hill para caricaturizar al líder.

 

 

Referentes

 

En cualquier caso, resulta fácilmente apreciable que las imágenes del filme se hallan a medio camino entre la seriedad y nihilismo de la propuesta de Moore y la espectacularidad y el buen rollo de la saga Matrix (de la que la secuencia final del filme es un guiño de lo más divertido: miles de máscaras de V –encarnado por Hugo Weaving- acceden a los aledaños del parlamento del mismo modo que miles de Sres. Smith – encarnado en Matrix por Hugo Weaving- poblaban las calles oscuras y lluviosas en la secuencia culminante de Matrix Revolutions). En todo caso, si el original literario remendaba con inmenso talento diversos referentes históricos y literarios para lanzar una lúcida mirada a los peligros del gobierno ultraconservador de la Thatcher, la presente traslación a imágenes no se olvida de integrar sus propios referentes –principalmente, El Conde de Montecristo cinematográfico- con los existentes para dar empaque a la actualidad de su carga de denuncia política.

http://www.imdb.com/title/tt0434409/

http://en.wikipedia.org/wiki/V_for_Vendetta

http://vforvendetta.warnerbros.com/

Todas las imágenes pertenecen a sus autores.