VUELO NOCTURNO

Red Eye

Director: Wes Craven

Guión: Carl Ellsworth y Don Foos.

Intérpretes: Rachel McAdams, Cillian Murphy, Brian Cox, Jayma Mays, Laura Johnson, Max Kasch.

Música: Marco Beltrami.

Fotografía: Robert D. Yeoman

Montaje: Stuart Levy

EEUU. 2005. 94 minutos.

 

 Miedo a volar

Hay muchos críticos que observaron en el momento de estreno de esta obra de Wes Craven –o de The War of The Worlds de Spielberg, entre otras- los ecos e influencias de una forma de concebir el cine desde el prisma que dejaron los horrores del 11 de septiembre en Manhattan. No estoy yo por la labor de articular semejantes sanciones, si bien es evidente que la trama del filme (y por lo menos la explicitud de un plano concreto, el de la destrucción por un misil de la habitación 4080 del Atlantic Luxury) aviva el fuego de aquellos infaustos recuerdos tan gravados en las retinas de los espectadores de ese monstruo de verdades escindidas que es el televisor.

 

Espacios reducidos

Lo que interesa más en esta enésima presentación terrorífica de Craven es el cambio de tercio que promueve en cuanto a su temática, trocando las clásicas truculencias (del abanico tonal y estético que va de los años de The Last house on the left y The Hills have eyes a Scream, pasando por la saga de Freddie Krueger) por un elaborado acercamiento a los más minimalistas elementos de tensión. Lo mejor que depara esta correcta película es el tiempo que transcurre en el interior del avión, desde que despega –qué bien logra Craven transmitir al espectador la sensaciones de fragilidad que aguardan al pasajero más pintado en esto de los viajes aéreos- hasta que aterriza en Miami. A semejanza de películas como Phone Booth o Collateral –y quién sabe si en homenaje a Hitchcock-, Craven se atreve a condensar tensiones y miedos en el reducido espacio de dos asientos contiguos de la clase turista. Primeros planos –que contrastan el miedo vivo en la expresión de Rachel McAdams con la pasividad del inquietante rostro de Cillian Murphy-, travellings que inquietantes precisamente en su apariencia de tranquilidad, e incluso algunas elipsis bien planteadas son las principales herramientas del realidador para llevar a buen puerto los propósitos del suspense. El resto del filme se pierde en un anodino y demorado desenlace en la línea del más manido cine slasher –en la onda de Scream-, menoscabando un tanto las estimulantes sensaciones que despierta el planteamiento y el nudo.

http://www.imdb.com/title/tt0421239/

 http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20050818/REVIEWS/50823001/1023

http://www.rottentomatoes.com/m/1149496-1149496-red_eye/

http://movies.about.com/od/redeye/a/redeye081905.htm

http://www.metacritic.com/film/titles/redeye

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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LA SERPIENTE Y EL ARCO IRIS

 

The Serpent and the Rainbow

Director: Wes Craven

Guión: Richard Maxwell y Adam Rodman, basado en la novela de Wade Davies.

Intérpretes: Bill Pullman, Cathy Tyson, Zakes Mokae, Paul Winfield, Brent Jennings, Conrad Roberts.

Música: Brad Fiedel

Fotografía: John Lindley.

EEUU. 1988. 95 minutos.

 

Craven y la serie B

 

La primera consideración que merece la película, fácil e ineludible, tiene que ver con los referentes temáticos de una obra que, como ésta, habla de magia negra y procesos de zombificación desde una perspectiva reconocible bajo parámetros de no ficción (que cabría anteponer a los zombies romerianos): hablamos de los mitos y leyendas de tierras caribeñas, y pensamos en títulos como Los Creyentes, de John Schlesinger, o, sobretodo, ese invencible clásico del cine de serie B de todos los tiempos que rubricó Jacques Torneur, I walked with a zombie. Claro está, no hay otro parangón que el que se refiere al universo legendario o fantástico, pues estamos hablando de otros tiempos y otros mecanismos industriales (y otros genios cinematográficos, of course), pero no es menos cierto que The Serpent and the Rainbow puede en cierto modo considerarse una obra de filiación menor (¿serie B?) dentro del panorama fantástico de la década de los ochenta, una película que funda su interés precisamente en lo insólito de su temática, en la funcionalidad escenográfica y en los recursos artesanales que se ponen en liza: sin duda una película barata, rubricada por Wes Craven, un director de curiosa trayectoria en el cine de género, pues convirtió en blockbusters (y sagas, y productos) a dos filmes tan low-budget como fueran en su día Scream y Nightmare on Elm Street. Precisamente en la época de mayor ebullición comercial de Freddie Krueger, su primer artífice se desmarcaba del circo de secuelas con productos del talante de esta The Serpent and the Rainbow, filme (e intenciones) que, sin ir muy allá, merecen el digno reconocimiento precisamente por su voluntad de no atrincherarse en la cómoda cuadrícula del establishment.

 

Aventuras terroríficas

 

Al ser quien es su director y al venir la película referida al mundo de la zombificación, rápidamente se le colgó el marchamo de filme de horror. En mi humilde opinión nos hallamos más bien ante un producto de aventuras salpicado con pequeños detalles macabros (principalmente, la truculencia de los clímax oníricos que atañen al protagonista): se nos está narrando la historia de un viaje a un paraíso exótico, un proceso de descubrimiento; en ese sentido, Pullman no deja de antojárseme como un sosías de Indiana Jones sin sombrero ni látigo (ni carisma), metido en una cruzada no tan lejana a la que se desarrollaba en el segundo capítulo de aquella saga, en aquel temple of Doom.

 

Otros zombies

 

Craven siempre fue un realizador más dotado para la impresión de ritmo que para cualquier otra cosa, y ése es el punto fuerte de esta película: la agilidad con la que se va perfilando la trama, la cierta pericia en la visualización y narración del contexto socio-histórico (por mucho que conforme se desarrolle la narración este afán descriptivo se vaya disolviendo), y la cierta imaginería fantástica que recubre la narración. Cierto es que en los últimos compases la película pierde todo interés (sin ir más lejos, el clímax final es desopilante), pero ello no desmerece las pequeñas virtudes de un filme de vocación humilde planteado con mucha más gracia de la que nunca tuvo ninguna secuela de película slasher para adolescentes.

http://www.imdb.com/title/tt0096071/

http://www.rottentomatoes.com/m/serpent_and_the_rainbow/

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