BUSCANDO A GRETA

Greta Talks

Dirección: Sidney Lumet

Guión: Larry Grusin

Intérpretes: Ron Silver, Anne Bancroft, Carrie Fisher, Catherine Hicks,

  Steven Hill, Howard Da Silva, Dorothy Loudon

Música: Cy Coleman

Fotografía: Andrzej Bartkowiak

Montaje: Andrew Mondshein

EEUU. 1984. 101 minutos.

Lumet, los años ochenta

Garbo talks –que, digamos de entrada, es un título mucho más evocador que ese anodino “buscando a Greta” que le cayó en España–  se ubica en una de esas parcelas filmográficas de Sidney Lumet que se hallan bajo cierta neblina, en este caso a mediados de los años ochenta del siglo pasado, junto con filmes como Daniel, Power o A la mañana siguiente, todos ellos a la sombra de esos dos títulos mayores en que sin duda se erigen El príncipe de la ciudad y Veredicto final, ambos filmados al principio de aquella década. Se trata de una propuesta que, por lo demás carece de todas ínfulas. El guión viene firmado por un autor televisivo de poco recorrido, Larry Grusin, que nos propone el relato de los periplos de un hijo, Gilbert Rolfe (Ron Silver) para ver cumplido el extravagante deseo de su madre, Estelle (Anne Bancroft), quien, tras serle diagnosticado un tumor cerebral irreversible, manifiesta su anhelo de llegar a conocer a la actriz que ha admirado durante toda su vida, Greta Garbo. Un argumento mínimo, podría pensarse, o una fórmula edulcorada, fácil, para darle cauce a una comedia dramática. Pero Garbo talks depara una sorpresa: es una buena película, y tiene secuencias magníficas. Aunque le falla, eso sí, la demasiado empalagosa y enfática partitura musical de Cy Coleman.

La evocación

La relatada premisa argumental, y la presencia –sobretodo espiritual– de una de las actrices más rutilantes del Séptimo Arte, sirve para establecer juegos y concomitancias entre la realidad y la ficción por la vía de lo iconográfico de un modo menos sofisticado pero tan válido en sus razones últimas como los pregonados por Woody Allen (de los tiempos de La rosa púrpura del Cairo a la actualidad de Midnight in Paris) o el mismo Pedro Almodóvar, por citar dos sonoros ejemplos de entre muchos más; el propio tagline de la película, ilustrado literalmente en el cover de la misma que se halla en la edición en DVD de la misma en España, nos habla de la posibilidad de “atrapar una estrella”, haciendo bueno un juego de palabras que no hace otra cosa que evocar la fuerza inspiradora del cine desde su voltaje más romántico, es decir, el que preconiza los valores de la ensoñación y la fuga de la realidad. Pero el interés de la película se halla lejos de agotarse en esos apuntes amables que, supuestamente, conceden el meollo a la trama. Garbo talks incide sobre el hecho de la pérdida, el modo en que el hijo debe afrontar, de la forma más estoica, ese suceso trágico ineludible (atiéndase a la genial secuencia en la que, en las postrimerías del filme, vemos al personaje recoger las diversas fotos que su madre tenía dispuestas en su habitación). Y lo anterior aún deja espacio para superponer por lo menos dos capas temáticas más: por un lado, el retrato de la anodina y tan poco reconfortante existencia de la clase media trabajadora (con diversas secuencias de oficina que parecen rememorar tímidamente las tesis wilderianas de El apartamento); y por otro, el contexto geográfico, esa Nueva York del que Lumet fue uno de los más excelsos retratistas (al respecto de lo cual, y también un poco a la manera alleniana, el filme utiliza un personaje, el que encarna Carrie Fisher, para describir la oposición entre la vida en la urbe neoyorquina y aquélla otra, supuestamente bien distinta, que espera en California; por supuesto, el filme toma partido por la ciudad de los rascacielos).

Un discurso optimista

No obstante lo anterior, donde Garbo Talks reclama su principal valor es como relato intimista de personajes, categoría en la que, como es notorio, el director de Doce hombres sin piedad se hallaba particularmente avezado. De hecho no cuesta pensar que en otras manos la película se hubiera convertido en un mero vehículo lucimiento, one woman show, de la Bancroft, pues sobre el papel se corría ese riesgo. Riesgo que Lumet no sólo elude sabiamente, sino que, merced de su excelencia en la dirección de actores y su inteligentísimo sentido de la disposición escenográfica para el trazo de lo introspectivo, traslada al territorio del drama recogido y auténtico, legándonos diversas secuencias tan intensas y sugestivas como cualesquiera otras más conocidas del cineasta que cualquier amante del cine pueda evocar, de títulos como Tarde de perros, Network o la citada Veredicto final. En la cúspide de ese retrato íntimo hallaríamos, por supuesto, el larguísimo plano-secuencia en el que la cámara, acercándose lentamente a la actriz protagonista, recoge el monólogo de ésta en el instante climático de la función. Pero hay otros momentos soberbios, como la tétrica secuencia en la que el ex–marido de Estelle acude a visitarla al hospital (dándose, al respecto, la curiosa circunstancia de que se trata de dos actores ,Steven Hill y la Bancroft, que previamente ya habían interpretado a un matrimonio, en la cinta de Sydney Pollack de 1965 La vida vale más/The Slender Thread). Y no debemos olvidarnos de las prestaciones dramáticas del aquí inspirado Ron Silver, de quien Lumet parece desechar la vis más cómica que algunas situaciones del guión le invitan a explorar, centrándose en cambio en el formidable peso de lo dramático: el cineasta comprende que el personaje acarrea consigo las proposiciones dramáticas más densas de la película -pues Gilbert no sólo está perdiendo a su madre; ése es el hecho desencadenante que deja a la intemperie una crisis que le afecta a todos los niveles-, y por ello propone un estudio de sus reacciones en el que a menudo el paisaje o entorno visten  de sentidos metafóricos a ese encuentro entre cámara y actor. Con estas y otras estrategias que Lumet y su director fotográfico Andrzej Bartkowiak esgrimen, van aflorando, de forma auténtica, todos esos sentimientos, frustraciones, miedos y, también, oportunidades. El poso cómico que la película tenía sobre el papel se ve convertido, gracias a las imágenes, en algo más elevado: un discurso optimista.

 http://www.imdb.com/title/tt0087313/

http://www.dvdclassik.com/critique/a-la-recherche-de-garbo-lumet

http://homepages.sover.net/~ozus/garbotalks.htm

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

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